| Colores | Negro, Gris, Blanco y Tinto |
|---|---|
| Postres | Tiramisú y Red Velvet ALWAYS |
| Bebidas | Té, Café, Agua y Limonada |
| Animales | Ratas, Gatos y Conejos |
| Clima | MUYY Frío y Tropical |
| Temas | Filosofía, Psicología y Arte |
| Temporada | TODAS !!! |
| Música | Indie, Shoegaze, Psicodélico, Rock, Metal, Post-Punk, Alt y New Wave |
| Películas | Thriller, Comedia, Romance, Documental y obvio Sci-Fi!!! |
Vivir es hermoso. Cerrar etapas duele, sí, pero es parte de la esencia de estar vivos. Cada final trae consigo un comienzo, y lo que llega después siempre guarda una belleza inesperada.
Los últimos meses me han demostrado que la vida es, en verdad, el viaje del Loco: Impredecible, caótica, pero llena de magia. Y yo, siendo el Mundo, no puedo evitar que los ciclos se cierren, porque es mi naturaleza. Sin embargo, esta vez todo se siente distinto: tan bueno, tan especial y tan correcto, que me cuesta creer que sea real.
Hace unas semanas lloré de felicidad por primera vez en mi vida. Lloré porque encontré personas que me hacen sentir incluida, que me entienden, que me permiten ser yo sin máscaras. Estoy en un lugar donde soy amada, y eso ha transformado mi manera de mirar el presente.
La música y la escritura volvieron a ser mi refugio sagrado. He aprendido a enfrentar las consecuencias de mis actos, y aun así me descubro feliz, después de tanto tiempo de sentirme apagada. Hoy solo me queda agradecer. Agradecer por lo vivido, por lo perdido, por lo ganado.
Me siento dichosa, me siento plena, y solo puedo desear que este instante de claridad y dicha se alargue un poco más en mi viaje.
Miel, oro y fortuna, ~Gigi
“Entendí algo que no quería entender”.
El Mundo aparece como un presagio implacable como siempre en el camino —el espejo más antiguo que exige miradas aunque hiera—
Regresó para recordar que los finales no siempre se viven una vez, que hay ciclos que se cierran por dentro antes de cerrarse por fuera.
Se atravesaron finales: amistades que se deshicieron en manos y drenaban más de lo que daban, amores que se agotaron, un trabajo que drenaba energía, una carrera que se volvió ajena.
Todo se desprendió como piel vieja.
Y aunque doliera, el ciclo exige sacrificios.
Paso 1: Reconocer el presagio
El primer sacrificio será aceptar que:
“Tu destino siempre te habla primero a través de otros entes”.
Siempre ha sido así.
Veras en ellos —en sus caídas, sus fugas— el anuncio de tus propios finales:
Un abandono fue el preludio al tuyo,
Un espejo que te preparará para renunciar.
Todo será un aviso, un presagio encarnado del que no querrás enterrarte.
Un duelo anticipado que te obligará a mirar la tristeza de frente antes de que te toque de nuevo.
Paso 2: Entrégate al conjuro
El segundo sacrificio será entregarte a la intuición de un conjuro que no está escrito.
Un camino que no se revela hasta que empiezas a caminarlo.
Y el Loco no negocia: solo te empujara a lo desconocido, al quinto anillo.
Lo inquietante es que las señales llevaban siglos rugiendo lo que te niegas a escuchar.
Aparecerá como un portal; nuevas ceremonias, ofrendas que parecerán casuales pero no lo serán, naguales que sin saberlo son puntos en tu destino.
Cada encuentro era una carta del tarot revelándose sola.
Cada conversación un presagio que dirá: “Vas a mutar”.
INVOCALO.
Aferrado a lo conocido, te resistirás.
INVOCALO.
Paso 3: Aceptar el descenso
Permítete temblar.
Pero revisa si está activa tu protección.
La vida, ritual: de esos que requieren precisión, oscuridad, y energía total para conseguir aquel pacto.
Un conjuro que solo funciona cuando aceptas que cada ciclo que se cierra es una vela que se ahoga.
Cada paso un símbolo.
Cada renuncia un ingrediente.
Cada pérdida una ofrenda.
Cada herida un libro abierto en el inframundo.
Descender es necesario.
No hay crecimiento sin sacrificio.
No hay renacimiento sin cadáver previo.
Baja un escalón más.
Paso 4: Autopsia emocional
“Aquí abajo el tiempo se estira”.
El dolor no te atacará: te observará, es el animal podrido que habita el tercer anillo.
No ruge, no muerde: solo espera a que por fin lo observes sin parpadear.
Abre tu pecho como quien abre un cuaderno húmedo,
las páginas pegadas por una tormenta que nunca se secó.
Revisa tus memorias como si fuesen piedras con sangre seca,
como fotografías sin rostro,
como ecos que todavía respiran dentro.
Al tocar las heridas descubrirás que no sangran por accidente.
Sangran para abrir EL portal.
Y cuando termines la autopsia emocional, en el fondo del infierno algo minúsculo se moverá:
una larva.
La promesa de la metamorfosis.
Paso 5: Renacer desde el subsuelo
¿No has salido de este sótano?
Esta bien.
“Un ritual no se hace a plena luz del día”.
Este es un rito para el terreno donde por fin podrás enterrarte para renacer.
Porque todo aquello que se cae, es porque ya no puede sostenerte.
Todo lo que muere es lo que ya cumplió su función.
Y todo lo que duele
es materia prima
para la transformación.
Miel, Oro y Fortuna, ~Gigi